El Monza vuelve como un homenaje contemporáneo a la indeleble relación entre TAG Heuer y el automovilismo de competición: esta sorprendente interpretación en carbono con un estilo deportivo extremo encarna la auténtica esencia de la Maison. La caja de 42 mm, elaborada con carbono ultraligero y resistente, está impulsada por el Calibre de Manufactura TH20-12 Flyback, un movimiento cronógrafo certificado por el COSC. Una declaración relojera.