Saber hacer relojero

El Espíritu

Un TAG Heuer va donde van los más audaces.  Relojes que durante los últimos 150 años han desempeñado un papel vital en las gestas de los campeones y los aventureros más atrevidos y con mayor arrojo.

Una pasión que afloró a edad muy temprana. Cuando nuestro fundador, Edouard Heuer, apenas contaba veinte años, decidió que el sistema de cuerda mediante llave no tenía futuro y lo relegó a los libros de historia con su revolucionario sistema de cuerda con corona. La opción más elegante consistía en situarse siempre en la vanguardia, una posición que TAG Heuer asumió y aún hoy mantiene.

Más de tres siglos a la vanguardia de la relojería en tierra, mar y aire.


Los relojes TAG Heuer acompañan a los campeones de las olas, las carreteras, las pistas de tenis sobre hierba y los circuitos de Fórmula 1. E incluso en gestas menos convencionales: a bordo del primer viaje trasatlántico del Graf Zeppelin viajaba un dispositivo Time on Trip, que el intrépido Hugo Eckener también instaló en el dirigible con el que dio la vuelta al mundo en 1929.


Los plusmarquistas de las Olimpiadas de la era moderna celebradas en Amberes (1920), París (1924) y Ámsterdam (1928) lucharon contra cronómetros como el Mikrograph y el Microsplits de Heuer. Los campeones leen sus increíbles tiempos de récord en un TAG Heuer. 

 

El equivalente en oro del tiempo; a veces, literalmente. El profesor Auguste Picard, quien batió el récord de altura de navegación en globo con un registro de 15.781 metros, fue obsequiado con un TAG Heuer de oro. Dejando a un lado las aeronaves y los globos, a principios de la década de los años 30, los relojes TAG Heuer se habían convertido en accesorios fundamentales y de total confianza en automóviles y aviones de todo el mundo.

 

A medida que la alta sociedad levantaba el vuelo, TAG Heuer se convirtió en amo y señor de las zonas horarias

En 1955, TAG Heuer presentó el Twin Time, capaz de indicar la hora en dos zonas horarias simultáneamente, una característica ideal para el mundo globalizado posterior a la Segunda Guerra Mundial. Pero no tardó en dar otro paso adelante. Se lanzó al espacio un cronómetro TAG Heuer de la mano del astronauta John Glenn, a bordo del Mercury–Atlas 6 en su primera misión tripulada. 

En 1971, TAG Heuer formalizó una alianza con Enzo Ferrari y se convirtió en el cronometrador oficial de la rugiente escudería de Fórmula 1, papel que desempeñó hasta 1979. Fue durante este periodo cuando se produjo el lanzamiento del Chronosplit, una maravilla de cuarzo con doble pantalla digital capaz de medir centésimas de segundo. El patriarca de Ferrari encargó 15 unidades.