Una singular arquitectura de 2 engranajes

Desde 1969, año en que TAG Heuer lanzó el primer movimiento cronógrafo automático del mundo, conjugar un movimiento de reloj con una función de cronógrafo se ha convertido en un procedimiento habitual. Sin embargo, este procedimiento asíncrono adolece de un grave inconveniente: el sistema de engranajes del volante aumenta la pérdida de energía.

Ese ha sido siempre uno de los grandes dilemas en el diseño de cronógrafos, cómo conseguir que el funcionamiento del cronógrafo no perturbe el funcionamiento del reloj. Primero, apareció el TAG Heuer Calibre 360 en marzo de 2005, con su módulo de cronógrafo adicional. La respuesta llegaría en enero de 2011, con el cronógrafo TAG Heuer Mikrotimer 1/100ª de segundo, combinando dos engranajes cinéticamente independientes - uno para el reloj y otro para el cronógrafo - en un movimiento integrado.

El MIKROTOURBILLONS es manufacturado con el mismo movimiento integrado dotado de una arquitectura de 2 engranajes, eliminando por consiguiente la necesidad de un embrague. Al separar el engranaje del reloj del engranaje del cronógrafo se elimina el riesgo de que el cronógrafo influya sobre el reloj y viceversa. Y lo que es aún más importante, se reduce la pérdida de energía, optimizando la precisión del órgano regulador del cronógrafo. Gracias a esta arquitectura de 2 engranajes, todos los relojes “MIKRO” (MIKROTOURBILLONS, MIKROGIRDER, MIKROTIMER y MIKROGRAPH) son totalmente conformes a la norma ISO 3159. El MIKROTIMER y el MIKROGRAPH ya tienen la certificación COSC, lo que representa una hazaña prácticamente imposible de lograr con los cronógrafos convencionales de mono-frecuencia con la función cronógrafo activada.