NADIA COMANECI LA ETERNA BUSCADORA DE LA PERFECCIÓN

UN CAMINO SINGULAR HACIA EL ÉXITO

"La magia no existe. Solo el trabajo duro hará realidad tu sueño. ¿Mi secreto? Trabajar más duro que nadie. Por eso gano."

Antes de Nadia Comaneci, la perfección era un concepto abstracto; imaginable tal vez, pero inalcanzable.

Tras su puntuación perfecta de 10 sobre 10 en los Juegos Olímpicos de 1976, lo imposible se convirtió en un hecho del pasado, y la raza humana (representada por una diminuta muchacha rumana de 14 años) dio por primera vez el salto desde lo posible al reino de la perfección.

...IGUAL QUE TAG HEUER

Las principales virtudes de Nadia Comaneci son el atrevimiento y la precisión, igual que TAG Heuer.
Su entrenador la descubrió en su escuela de primaria de Onesti durante una expedición en busca de nuevos talentos. Era tan solo una niña de seis años que jugaba a la gimnasia con una amiga en el patio del colegio. Cuando la ayudó a subirse a la barra de equilibrios, de tan solo 10 cm de ancho (uno de los lugares más terroríficos del mundo del deporte), no solo hizo gala de un equilibrio perfecto,

sino también de una ausencia total de miedo. Él reconoció de inmediato no solo su talento, sino también su aplomo y su gracia, y su confianza absoluta en su capacidad para hacer cualquier cosa que se propusiera. En menos de un año ya copaba los primeros puestos de los campeonatos de su país. Antes de cumplir los 13, las noticias sobre sus nuevos movimientos, que desafiaban las leyes de la gravedad, y sus revolucionarias salidas corrieron como la pólvora entre los círculos gimnásticos internacionales. Por ejemplo, el "salto Comaneci" que ejecutaba en las barras asimétricas, en el que se soltaba de la barra alta para, de alguna manera, realizar un salto mortal hacia adelante a horcajadas y acabar aferrando la misma barra. Ninguna otra gimnasta en el mundo podía siquiera soñar con realizar algo semejante, y Nadia lo hacía sin esfuerzo, sin acelerar su respiración siquiera. Al año siguiente, en el primer día de competición de los Juegos Olímpicos, asombró al mundo al destrozar los marcadores; la perfección de su 10 tuvo que escribirse como 1,00 porque nadie jamás había podido imaginar que alguien pudiera obtener una puntuación perfecta. Y luego lo volvió a hacer, una y otra vez, mientras todo el planeta contenía su respiración, hechizado. Nadia, la campeona olímpica de gimnasia más joven de la historia, cambió para siempre lo que significa ser un perfeccionista. Es una auténtica rompedora de moldes que rechaza los límites y jamás cede ante la presión.

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EMBAJADORES

TAG Heuer lleva más de 150 años superando con éxito todos los retos a los que se ha enfrentado. La Manufactura ha puesto en entredicho las convenciones tradicionales de la industria relojera suiza, lo que le ha permitido alcanzar los más altos niveles de precisión y rendimiento. Estableciendo sus propias reglas, escogiendo su propio camino sin dejar nunca de avanzar, sin realizar la menor concesión ni ceder jamás ante la presión, como sus embajadores.