El Mikrograph1/100th 1916

Preparándose para una nueva era

Preparándose para una nueva era

En 1916, TAG Heuer lanzó el Mikrograph, el primer cronómetro capaz de medir centésimas de segundo. Con ello hizo que el cronometraje abandonara una época en la que el tiempo se percibía de forma más pausada para adentrarse en la era de la velocidad.

Todo era más lento en aquél entonces: los coches, los aviones, los deportes... el propio tiempo parecía transcurrir más despacio. Pero para inventores, científicos y deportistas, cada fracción de tiempo era crítica, y su incapacidad de medirlas era un obstáculo para su progreso. El Mikrograph, cuyo volante oscilaba a una frecuencia de 6.000 alternancias por minuto, llegó para superar ese obstáculo.

Hacia 1920, Europa estaba en periodo de reconstrucción, preparándose para la llegada de una nueva era. Los avances tecnológicos iban a cambiar para siempre las vidas de muchas personas. La radio amplió nuestros horizontes y las cadenas de producción de automóviles nos proporcionaron movilidad. Aquel año, los Juegos Olímpicos de Amberes reunieron en paz a las naciones. Y su cronometrador oficial fue TAG Heuer.

En Amberes fue donde la bandera olímpica mostró por primera vez sus característicos aros, con su mensaje mundial de unidad. Y fue también donde por primera vez los jueces utilizaron un cronómetro de tecnología punta. Si Einstein cambió para siempre nuestro concepto del tiempo, el Mikrograph revolucionó la forma en que podemos medirlo y mostrarlo.