JIMI HENDRIX EL DIOS DE LA GUITARRA

UN CAMINO SINGULAR HACIA EL ÉXITO

"Si soy libre es porque siempre estoy corriendo."

Antes de Jimi Hendrix, tocar la guitarra era algo bastante anodino: una mano en los trastes y la otra rasgueando o pulsando las cuerdas.

Jimi lo cambió todo: tocó con los dientes y con la guitarra en la espalda, y hasta le prendió fuego sin dejar de tocar, cambiando para siempre la historia de la música. La presión que el show business ejercía sobre él era inmensa, pero él se mantuvo fiel a su arte. Solo importaba la música.

...IGUAL QUE TAG HEUER

Jimi cuestionó las convenciones y se enfrentó a las élites dominantes, igual que TAG Heuer puso en entredicho la imagen clásica del reloj de caballero.
Seattle, 1942 - Londres, 1970: durante los 27 breves años que vivió, Jimi llevó su instrumento (y su vida) al límite. En sus últimos cuatro, puso en marcha toda una revolución. Se acabaron los sonidos limpios y dulces; lo suyo era un estruendoso y difuso zumbido de bellísima realimentación, unas oleadas sinfónicas de sonido crudo totalmente inauditas hasta entonces.

 El sonido de la euforia y el ruido de la dicha; era la música de la libertad y se convirtió en la banda sonora de toda una época.  Jimi desarrolló un nivel de virtuosismo que ha eclipsado a todos los demás guitarristas tanto anteriores como posteriores, y llevó los límites de la experimentación electrónica a cotas desconocidas. Lo que le distingue no es el hecho de que practicara con su instrumento más que ningún otro guitarrista, o que llevara pantalones de terciopelo y chalecos atestados de joyas cuando todo el mundo iba en tejanos y camiseta. O que, como afroamericano con sangre cherokee, trascendiera a las razas en unos Estados Unidos en plena lucha por los derechos civiles. Lo que realmente le hace único es que lo puso todo del revés. Literalmente. Como la Stratocaster diestra que encordó al revés para convertirla en una guitarra para zurdos como él. Como la interpretación del Barras y Estrellas con la que cerró el festival de Woodstock, un himno patriótico transformado en un alegato antibelicista. Jimi, al igual que TAG Heuer, rompió moldes, rechazó los límites y jamás cedió ante la presión.

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EMBAJADORES

TAG Heuer lleva más de 150 años superando con éxito todos los retos a los que se ha enfrentado. La Manufactura ha puesto en entredicho las convenciones tradicionales de la industria relojera suiza, lo que le ha permitido alcanzar los más altos niveles de precisión y rendimiento. Estableciendo sus propias reglas, escogiendo su propio camino sin dejar nunca de avanzar, sin realizar la menor concesión ni ceder jamás ante la presión, como sus embajadores.