JEAN-MICHEL BASQUIAT EL NIÑO SALVAJE

UN CAMINO SINGULAR HACIA EL ÉXITO

"Me fijé los máximos objetivos ya desde el principio, sin importarme lo que la gente pensara. Quería que mi obra hablara por sí misma, y silenciar totalmente a los críticos."

Antes de Jean-Michel Basquiat, la línea entre el arte callejero y el arte "real" era infranqueable. Los graffiti se consideraban meras pintadas, un acto de vandalismo.

Después de él, el arte callejero entró en las galerías y se convirtió en uno de los polos candentes del arte contemporáneo. Su meteórica ascensión a la cima, sin embargo, nunca le afectó; jamás cedió ante las presiones del mercado del arte ni cambió su intenso compromiso con la pintura. Para él, el arte lo era todo. Siempre.

...IGUAL QUE TAG HEUER

Al igual que Basquiat, quien cambió las convenciones estéticas al llevar los graffitis callejeros a las galerías de arte, TAG Heuer desafió las convenciones estéticas de la relojería.
Basquiat jamás iba a aceptar las categorías y límites que otros querían imponerle, incluso si ello significaba ir demasiado lejos y demasiado rápido... y morir demasiado joven. Jamás iba a ser como cualquier otro chaval de Brooklyn con un aerosol en la mano y la sensación de tener algo que decir.

Sus raíces estaban en la calle (durmió en los bancos de los parques desde los 15 años), pero Picasso y Warhol eran sus iguales, y la inmortalidad, su destino. Nacido en 1960, muerto en 1988 por una sobredosis, haitiano, portorriqueño, estadounidense, negro, pero siempre superior a la suma de las partes. Un provocador. Un intérprete, un músico. Un escritor. Y, por encima de todo, un artista, un pintor que puso toda su energía y ambición en su trabajo, unas complejas construcciones de texto e imagen (800 en total) que cambiaron el concepto que el mundo tenía de la pintura. Sus lienzos (irónicos, emblemáticos, políticamente agudos, llenos de conciencia social) plasmaron el espíritu desbocado de su tiempo y lo convirtieron en una estrella, el niño salvaje de cabello rizado y vestido con trajes a medida salpicados de pintura que expuso en las principales galerías y museos del mundo. Pero la dedicación a su arte (esto es, a su trabajo diario) nunca dejó de ir a más, al igual que su visión y su talento. Razones que hacen de él el perfecto embajador de TAG Heuer. Porque, así como Basquiat desafió las convenciones estéticas llevando los graffitis callejeros a las galerías de arte, TAG Heuer desafió las convenciones estéticas de la relojería. Basquiat, al igual que TAG Heuer, fue un rompedor de moldes que rechazó las barreras y ante todo, nunca cedió ante la presión. 

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EMBAJADORES

TAG Heuer lleva más de 150 años superando con éxito todos los retos a los que se ha enfrentado. La Manufactura ha puesto en entredicho las convenciones tradicionales de la industria relojera suiza, lo que le ha permitido alcanzar los más altos niveles de precisión y rendimiento. Estableciendo sus propias reglas, escogiendo su propio camino sin dejar nunca de avanzar, sin realizar la menor concesión ni ceder jamás ante la presión, como sus embajadores.